Cuando la acidez continúa a pesar de la medicación, o la cirugía está sobre la mesa, el siguiente paso es una prueba esofágica objetiva, no otro ensayo de pastillas.
La mayoría de los casos de reflujo se manejan solo con base en los síntomas, y para muchos pacientes eso es suficiente. Pero cuando la acidez persiste a pesar de la medicación supresora de ácido, o cuando se está considerando a un paciente para cirugía antirreflujo, las decisiones de tratamiento deben basarse en datos objetivos sobre cuánto ácido realmente refluye, y qué tan bien está funcionando el esófago, no solo en los síntomas.
No todos los casos de acidez persistente son reflujo ácido. La disfunción esofágica, la depuración deficiente, o un trastorno de motilidad pueden producir síntomas idénticos a la ERGE pero que responden a un tratamiento completamente distinto. Las pruebas son la forma de hacer esa distinción antes, y no después, de una decisión quirúrgica.
Debido a que los trastornos de motilidad y el reflujo frecuentemente coexisten, la manometría esofágica es parte estándar de la evaluación prequirúrgica aquí, confirmando que el esófago puede depurar el ácido refluido normalmente antes de programar cualquier procedimiento.
Pacientes con acidez o regurgitación que no responde a la medicación, síntomas de reflujo atípicos, o cualquier persona en evaluación para cirugía antirreflujo que necesite confirmación objetiva antes de tomar esa decisión.